Odontopediatría

Instruir a los más pequeños en cómo han de proceder con su higiene bucal es algo imprescindible pero, ¿sabemos qué debemos hacer para cuidar su dentadura hasta que tengan la edad suficiente para poder valerse por sí mismos?

Además de contactar con un especialista, debemos seguir nosotros mismos una limpieza exhaustiva desde su nacimiento. La mejor manera de prevenir una caries temprana en los futuros dientes de leche es realizando una limpieza de las encías del niño después de cada toma. Para realizar este procedimiento nos podemos ayudar de una gasa humedecida esterilizada, con la que frotaremos levemente las encías y la lengua del bebé. Esta acción, desconocida para muchos padres, debería llevarse a cabo como mínimo una vez al día, preferiblemente después de la última toma.
También es muy importante tener cuidado con los chupetes y biberones, y preservar su esterilidad como algo esencial para no contagiar a nuestro bebé con nuestros gérmenes, así como evitar besarles o probar su comida, ya que nuestra saliva es también una fuente de bacterias.

¿Cuándo sale el primer diente de leche del bebé?

El primer diente de leche comienza su erupción aproximadamente sobre el sexto mes de vida del niño.
Normalmente es el incisivo central inferior.
Hay síntomas que comienzan a aparecer algo antes de la salida de estos dientes. Son el aumento del babeo y en ocasiones un conjunto de situaciones que producen irritabilidad y cambio de ánimo en el bebé.

¿Cuándo es normal que terminen de salir los dientes de leche?

Alrededor de los dos años y medio o tres, el niño debe haber terminado la salida de sus ¡20 dientes de leche!
Sin duda cada ser humano tiene su propia individualidad, y con ello puede haber variabilidad en estas cifras.
Como ocurre con las tablas de crecimiento o de peso, para la dentición también existen parámetros con las edades más comunes de salida o erupción de los dientes. Las variaciones en ellas no deben constituir un factor de preocupación familiar.

En su niñez, cuidar de sus dientes de leche adecuadamente, es una tarea fundamental y, que de no llevarse a cabo adecuadamente, puede motivar desperfectos dentales o incluso enfermedades orales más graves en la edad adulta. Esto es porque las piezas provisionales, si están infectadas con caries, pueden transmitir las bacterias a sus sucesores y expandirse causando inflamación en las encías. Consultar periódicamente al dentista resulta imprescindible para proteger su dentadura el mayor tiempo posible. También hay que prestar atención a las posibles deformaciones o faltas de dientes, que se deben corregir mediante los aparatos que estime el especialista.

El cepillado conviene que lo realice algún adulto ya que, hasta los ocho años de edad, el niño no tiene destreza manual suficiente como para realizar un cepillado efectivo.

Existen pastas de dientes con sabores agradables y con diseños atractivos que motivarán al infante a no descuidar esta tarea. La cantidad de dentífrico no debe exceder el tamaño de un guisante. Asimismo, en muchas ocasiones se aconseja el uso de un colutorio bucal con flúor para completar el cepillado, pero siempre cuidando de que no lo ingiera. Por ello está desaconsejado en niños muy pequeños.

Me han dicho que a mi hijo le han salido las muelas de los seis años, pero no se le ha caído ninguna muela todavía. ¿Es normal?

Absolutamente normal. La muela de los seis años es la primera muela definitiva que sale, y lo hace en las zonas más posteriores de los maxilares, justo detrás de la última muela de leche. Por esta razón no es necesario que se caiga ninguna muela previamente.
Este hecho hace que muy a menudo pase desapercibida la salida de este importante molar, que nos debe acompañar desde los 6 años hasta el final de nuestros días.

¡Cuidado con los malos hábitos!

Muchos niños tienen pequeñas manías que es necesario paliar en la medida de lo posible. Debe evitarse el uso prolongado del chupete (más allá del año de vida), o lo que es peor, la succión del pulgar u otros dedos, ya que pueden producir alteraciones del crecimiento normal de los maxilares. Morderse las uñas también es considerado un hábito que puede llegar a ser muy perjudicial para nuestros pequeños y que incluso puede producir lesiones en los dientes. Pero también otros tics como tocarse las piezas dentales, rechinar los dientes o incluso morder cualquier objeto, son igualmente peligrosos. Nuestro hijo no puede ser capaz de comprender el daño que se puede hacer a sí mismo, por lo que nuestra atención es imprescindible para que vaya dejando de lado sus pequeñas manías.
Los dentistas aconsejamos iniciar las visitas del niño con regularidad para que éste se familiarice con nuevas situaciones. Es muy importante que lo hagamos y que no traslademos nuestros miedos a nuestro hijo.